Anderson Cooper loves Haití- Por Ernesto González
...y ni una palabra sobre la presencia de médicos cubanos en suelo haitiano, desde antes, durante y después del terremoto
El rostro intensamente consternado de Anderson Cooper, es el mejor representante del rostro patético de los medios de difusión usamericanos. La “prensa libre”, equivocadamente colocada en la tercera posición de poder en el mundo, luego de las elites dominantes y de las religiones, expresa su consternación vía Anderson Cooper, que partió anoche mismo hacia la desdichada nación haitiana, después de incluirse entre los que la amaban. La “prensa libre” siempre ha estado en el primer lugar del engaño.
El patetismo nos alcanza a nosotros, los televidentes, a los que quieren ayudar, a los que quieren ir sin pensar en fotografiar y regodearse en la desdicha, en la muerte. Anderson Cooper va, se supone que para “reportar” y contribuir a crear consciencia de la horrorosa situación de los haitianos, para que la ayuda continúe fluyendo, y de paso, como quien no quiere la cosa, ponerse un casco de constructor, pararse debajo de edificios a punto de caerse, caminar sobre puentes destartalados, cargar niños hambrientos, y también, como de paso, exaltará en primer lugar la ayuda de su país, luego la ayuda europea, si acaso la de Brasil, de seguro la de México y ni una palabra sobre la presencia de médicos cubanos en suelo haitiano, desde antes, durante y después del terremoto.
Pero Anderson Cooper ama a Haití. Lo ha ratificado con fuerza. Prueba más fehaciente, ni pensarlo, porque la pobre nación va a estar presente en todos los programas de televisión del país durante unos cuantos días. Sobre todo, acentuando la ayuda que mandarán Obama y las diversas comunidades que componen este “Gran País”, como les gusta llamarlo, remarcando lo buenos que somos al enviar tantos millones para saciar el hambre y atender a los sobrevivientes. De la injusta muerte diariamente provocada en otras latitudes, Anderson no hablará nada, porque, de seguro, no puede amar a esos pueblos distantes y malagradecidos, de costumbres extrañas.
El amor de Anderson se concentrará, por unos días, en el vecino de color oscuro, que tampoco entiende pero está más cercano y es, por encima de cualquier otra consideración, la inmediata prueba de la bondad norteamericana. Ahí lo veremos, a Anderson, con unos tenis sucios seguramente, y quién sabe si una t-shirt desgarrada, empapada en sudor y unos jeans llenos de polvo, como prueba viviente de la infinita compasión de una nación que sólo desea lo mejor para todo el planeta, es decir, lo que tenemos aquí: socialismo bancario, capitalismo para el pueblo, derechos humanos “Cadillac (con lo mejor y lo mas completo de la medicina actual) para los congresistas, “reforma” de salud para la gente, y por ahí para allá, la lista de los “cambios” suscitados en este Gran Disney World sería interminable.
Ernesto González, escritor cubano residente en Chicago, publica artículos en revistas locales y electrónicas, ha enseñado español en la East-West University y en la escuela Cultural Exchange. Fue asesor de la prueba nacional de español de Riverside Publishing. Sus novelas están disponibles en amazon.com (EEUU) y lulu.com (Europa y Latinoamérica). Pueden leerse fragmentos de sus textos en Google Editions.
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Por lobogabriel - 18 de Enero, 2010, 15:26, Categoría: periodico
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